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El librito sin fin

Terminar un libro es casi como terminar una relación. Uno vive en un estado de fantasía, absorto de lo que pasa a su alrededor y de golpe te despiertan de ese sueño. En una simple acción como dar vuelta la hoja se pincha tu globo como ese maldito despertador que te despierta del mas maravilloso sueño en el que sos feliz y queres vivir por siempre.
No importa que tan bueno sea el libro, uno se abandona en el como un niño en sus padres y el muy maldito sin avisarte, decide terminarse. El no se siente afectado ya que en cualquier segundo va a comenzar una nueva relación con alguien mas. Es más, el muy desgraciado puede mantener varias, cientos de miles de relaciones a la vez sin sentir el más mínimo remordimiento.
Uno se siente usado, luego de prestarle nuestra voz, nuestra imaginación y nuestro alma para traerlo a la vida el se va con un actor más joven.
Así son ellos y uno no puede hacerse el que no lo sabe. Porque siempre desde el momento uno que lo tenemos en nuestras manos sabemos que la cosa va a terminar ya que no existen historias eternas. Sólo que pensamos, esperamos, anhelamos que está vez sea distinto. Esta vez no me voy a deprimir, ya madure. No me vuelve a pasar.
Pero indefectiblemente vuelve a suceder cada vez. Algunas son peores que otras. 
Como un golpe que no te esperas el libro termina y vos volves a la realidad. Son las 3 am y en pocas horas tenes que volver a tu rutina aburrida, sin romance, sin fantasía y el muy egoísta de queda en la comodidad de tu biblioteca regodeandose con sus demás pares, festejando de haberte dejado pensativa y triste por esta inminente ruptura. 
Pero sos un adicto que no lo puede evitar, entonces la noche siguiente ya tenes un nuevo amor entre tus brazos deseando zambullirte en su historia y volar una vez más y ser por otra noche mas alguien distinta a la que en verdad sos: La protagonista de una historia de amor de esas que te sacan el aliento y te hacen sonreír como una colegiala que fue besada por primera vez. Sos feliz, te sentís amada con locura y pasión, con el corazón hinchado de ese nuevo amor que te deja sin palabras con ganas de gritarle al mundo lo feliz que sos.
No quiere decir que tu vida real sea mala, pero es eso, real y nadie quiere o sueña con una vida real. Al menos yo no. Nada de mis sueños son reales.
Por eso ahora sin mas me voy a los brazos de Morfeo a declararle mi amor y a pedirle que una vez más me deje viajar a esa realidad en la que sueño con estar a diario.
Igualmente si viviese en esa fantasía dejaría de ser una fantasía para transformarse en lo real y dejaría de ser tan ideal.
Por eso me conformo con leer y con soñar.
Quien te dice algún día se hace real y mi historia no tiene que terminar... 



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