Trabajando con gente de Pami tengo la posibilidad de viajar al pasado. Ese pasado que me da la sensación que todo era mejor. Una Argentina de inmigrantes, llena de tanos por todos lados. Gente que venia a buscar una vida nueva, colmada de sueños, buscando "hacerse la américa", con modales y educación. La mayoría (no digo todos porque algunos son simplemente unos viejos amargados de merda) de los pacientes entra a la sala de espera y saluda a los demás, piden todo con por favor y gracias, sonríen y nunca dejan de ser amables, ni aun después de esperar al doctor por 30 minutos. ¡Nada que ver a los de Osde! Puedo decir que son las personas mas maleducadas del planeta, cuanto más alto es su plan, mas groseros son. Los 210 la juegan callados y se bancan 20 min de espera, ¡pero no vayas a hacer esperar a un 510, porque su tiempo es de oro! La que se te arma!!
Volviendo a mis maravillosos viejitos, tengo un club de admiradores. Me canse de comer chocolates y alfajores y hasta un chocoarroz que me regalo uno para que no pierda mi figura jajaja. Cuando les abro la puerta me dejan pasar primero, se sacan el sombrero para saludar, siempre tienen un piropo para decir y se deshacen en halagos. Seguro que ustedes pensaran que soy una ridícula, pero no importa la edad, el estado, ni la vestimenta (uno de mis novios tiene pantuflitas y jogging) de mis piropiadores, siempre consiguen sacarme una sonrisa y alegrarme el día. Hoy en día de esos ya no existen.
Es increíble como estas personas tienen tanto amor para dar aun después de lo mal que los trató la vida. Porque la verdad que venir a este país a hacerte la América y terminar siendo un jubilado de Pami es un golpe duro. Muchos tuvieron vidas fascinantes: escritores, jugadores de golf, actrices, bailarinas, tenistas cantantes de tango, pintores, periodistas, etc. Por esta sala de espera pasaron vidas interesantes. Como Teresita que siempre que viene en vez de firmar planilla me deja su autógrafo y me pide 100$ entre risas. O Dionisio que fue un gran periodista corresponsal de un diario inglés.
Estas vidas nos enseñan que: no importa que tan famoso, rico o exitoso hayas sido, al final de tu vida vas a terminar siendo un viejito en pantuflas y jogging, con poco pelo, viviendo solo o en un asilo, compartiendo tus dolores con cuanta persona se te cruce, añorando vidas pasadas esperando a ser atendidos por un doctor, vaya a saber uno cuál doctor era... "Me dijo el doctor que necesito un turno para dentro de....Me olvidé". En el trayecto del consultorio a mi escritorio que serán no mas de 10 metros se olvidó. Ah bendita memoria que se escurre entre sus dedos como agua...El otro día Rubén se olvidó unas gotitas en el consultorio, lo llamo y cuando le digo que soy la secretaria del oftalmólogo me dice: "Ah si, perdoname que no pude ir." El pobre tiene tantos médicos que ya ni sabía a cual había ido. Se dio la casualidad que acá en Ladislao al 253 en el mismo piso hay un dentista y ya se imaginaran las confusiones que causa. Todos vienen al oculista, pero cuando les preguntas te dicen dentista. Entonces la otra secretaría se enloquece porque en ella la paciencia es un don que escasea...
Nunca faltan los equívocos divertidos. ¿Saben cuantas Lidias, Elsas, Elbas, Gonzalez, Gomez, Pereira y Lopez existen? Un día tuve 2 Osvaldo Lopez en el mismo horario, casi más hacen piedra papel o tijera para ver quien entraba al consultorio primero. También tengo una Marta Garcia del `46 que dice que la Marta Garcia del `50 es la falsa Marta y una vez se cruzaron en el pasillo. Parecía que estaban por desenfundar sus pañuelitos cual western. Porque ademas de su nombre y su personalidad ya no les va quedando nada por que vivir.
Su vida se resume en hacer filas y esperar, en el banco, en el hospital, para el colectivo, para que los visiten, para que los llamen, para recordar, para la muerte. Es muy triste cuando recibimos el llamado de algún familiar para contarnos que su ser querido ha fallecido. Y como me pone triste y no se que hacer guardo sus fichas en el cajón especial, ese que nunca abro pero se que está ahí, esperando para llevarse más fichas...
Volviendo a mis maravillosos viejitos, tengo un club de admiradores. Me canse de comer chocolates y alfajores y hasta un chocoarroz que me regalo uno para que no pierda mi figura jajaja. Cuando les abro la puerta me dejan pasar primero, se sacan el sombrero para saludar, siempre tienen un piropo para decir y se deshacen en halagos. Seguro que ustedes pensaran que soy una ridícula, pero no importa la edad, el estado, ni la vestimenta (uno de mis novios tiene pantuflitas y jogging) de mis piropiadores, siempre consiguen sacarme una sonrisa y alegrarme el día. Hoy en día de esos ya no existen.
Es increíble como estas personas tienen tanto amor para dar aun después de lo mal que los trató la vida. Porque la verdad que venir a este país a hacerte la América y terminar siendo un jubilado de Pami es un golpe duro. Muchos tuvieron vidas fascinantes: escritores, jugadores de golf, actrices, bailarinas, tenistas cantantes de tango, pintores, periodistas, etc. Por esta sala de espera pasaron vidas interesantes. Como Teresita que siempre que viene en vez de firmar planilla me deja su autógrafo y me pide 100$ entre risas. O Dionisio que fue un gran periodista corresponsal de un diario inglés.
Estas vidas nos enseñan que: no importa que tan famoso, rico o exitoso hayas sido, al final de tu vida vas a terminar siendo un viejito en pantuflas y jogging, con poco pelo, viviendo solo o en un asilo, compartiendo tus dolores con cuanta persona se te cruce, añorando vidas pasadas esperando a ser atendidos por un doctor, vaya a saber uno cuál doctor era... "Me dijo el doctor que necesito un turno para dentro de....Me olvidé". En el trayecto del consultorio a mi escritorio que serán no mas de 10 metros se olvidó. Ah bendita memoria que se escurre entre sus dedos como agua...El otro día Rubén se olvidó unas gotitas en el consultorio, lo llamo y cuando le digo que soy la secretaria del oftalmólogo me dice: "Ah si, perdoname que no pude ir." El pobre tiene tantos médicos que ya ni sabía a cual había ido. Se dio la casualidad que acá en Ladislao al 253 en el mismo piso hay un dentista y ya se imaginaran las confusiones que causa. Todos vienen al oculista, pero cuando les preguntas te dicen dentista. Entonces la otra secretaría se enloquece porque en ella la paciencia es un don que escasea...
Nunca faltan los equívocos divertidos. ¿Saben cuantas Lidias, Elsas, Elbas, Gonzalez, Gomez, Pereira y Lopez existen? Un día tuve 2 Osvaldo Lopez en el mismo horario, casi más hacen piedra papel o tijera para ver quien entraba al consultorio primero. También tengo una Marta Garcia del `46 que dice que la Marta Garcia del `50 es la falsa Marta y una vez se cruzaron en el pasillo. Parecía que estaban por desenfundar sus pañuelitos cual western. Porque ademas de su nombre y su personalidad ya no les va quedando nada por que vivir.
Su vida se resume en hacer filas y esperar, en el banco, en el hospital, para el colectivo, para que los visiten, para que los llamen, para recordar, para la muerte. Es muy triste cuando recibimos el llamado de algún familiar para contarnos que su ser querido ha fallecido. Y como me pone triste y no se que hacer guardo sus fichas en el cajón especial, ese que nunca abro pero se que está ahí, esperando para llevarse más fichas...
Comentarios
Publicar un comentario