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Actas, contratos y sumarios


ABOGADO Persona que de conformidad con las exigencias académicas y legales, han obtenido un título que las habilita para defender la justicia, los derechos de la sociedad y de los particulares, asesorar, patrocinar y asistir a las personas en la ordenación y desenvolvimiento de sus relaciones jurídicas.

Traducido: Después de quemarse las pestañas durante 5 años o más, consiguen recibirse para trabajar de pichis de los pichis juñors (de los que hacen papeleo y sirven café) en un estudio o ente gubernamental para "defender"  la justicia que ni existe en este país,  los derechos que no tenemos y ayudar a las personas para que no las sigan cagando. 

Pero claro que un novato me va a decir que me equivoco, que mientras existan abogados como él, vale la pena luchar por la justicia, que se puede tener un país mejor y que no todos son chantas, chorros y chotos.
Y yo le voy a creer, porque la esperanza es lo ultimo que se pierde, o porque el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y con los años alguno va a terminar teniendo razón y espero que sea él y no yo.

¡Qué tipos los abogados eh! Se pasean con sus trajes impecables por tribunales, cargando sus maletines que todos sabemos que llevan diarios para hacer bulto y sus lapiceras siempre listas. Siempre están hablando en sus terminologías que solo ellos entienden y aburren a los demás  Donde levantas una piedra encontrás un 3 abogados y un periodista. En nuestro grupo de 9 amigas, hay tres. Dado que una vive afuera y no siempre tenemos asistencia perfecta, muchas veces son mayoría y cuando discuten sobre, vaya a saber uno que, las demás nos quedamos afuera totalmente, por ignorantes y por falta de interés. Pero eso no es nada grave, es una característica. Es como que a  los plomeros se les ve la raya SIEMPRE y a los abogados les gusta hablar en palabras difíciles.

Una de las doctoras tuvo la suerte de que uno de los suyos la invite a salir. Nada mejor que un abogado para que se aburran juntos  (porque no puede ser divertido, ni siquiera para ellos) en sus interminables monólogos que mas que charla parecen mediaciones. Fueron a tomar algo, charlaron sobre sus trabajos,   establecieron los casos sobre sus vidas, antecedentes amorosos y sellaron el acta con un beso en la puerta de la casa de la Dra. Pasaron los días y el implicado no comparecía. Estábamos declarando la caducidad de la relación en la comida semanal, cuando mágicamente, como si lo hubiésemos llamado con el pensamiento, llamó. Se disculpaba por su ausencia, alegó un repentino viaje de negocios y el jurado le concedió el indubio pro reo y le dimos una segunda oportunidad. Si digo dimos, porque toda decisión que tomamos las mujeres es conjunta, somos como un cuerpo colegiado.

La próxima cita no se hizo esperar. Al día siguiente estaban comiendo en Down Town Matías, el de Dardo Rocha, en un  box contra la pared, rodeados de cuadros de Marilyn y demás figuras vintage. Un lugar poco convencional para abogados de tamaña seriedad. Pero bueno, es muy común que a veces, cansados de tantas responsabilidades, salgan de su papel y actúen como personas normales. Igual no se dejen engañar, siempre llevan su uniforme de superabogados debajo de la ropa de civil, listos para actuar ante cualquier injusticia. Todo salió muy bien, comieron, bebieron, se dieron la mano, se contaron intimidades, el no la dejó pagar y se subieron al auto. Llegan a la puerta de la casa de la abogada y comienzan a besarse, que mano por acá, que mano por alla, los vidrios se estaban empañando, cuando sienten un golpe en el vidrio.
"Ah no, es mi papá que vergüenza!"
"Hija, ¿que haces? Entrá que hace frío."
Se bajan del auto y la abogada hace las debidas presentaciones.
"Papá, Pedro Mollura (nombre ficticio), Pedro, mi papá"
"Sr. Puzzo", se estrechan la mano.
"Pero si yo lo conozco a Pedro, trabaja en mi estudio, esta aplicando para ser socio de la firma"
La abogada casi muere. El rojo de la vergüenza se transformó en el rojo del odio.
El abogado se dio cuenta que su plan de "seducir a la hija del jefe" había sido descubierto y sin más se subió al auto y se fue.

¡De película!

El acusado fue hallado culpable con una condena a perpetua vergüenza. Por suerte no consiguió el puesto y renunció al poco tiempo.  Dado que somos un cuerpo muy respetuoso, jamás dimos a conocer el nombre del implicado, pero como siempre en la vida todo lo que es secreto se termina sabiendo...

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